¿Tú eres de las personas que consigue estar en la parada del tranvía con tiempo para esperarlo y entrar a pasos normales o, por el contrario, eres de las que tienen que salir corriendo encima de unos tacones de diez centímetros porque cuando estás llegando a la parada el muy jodido ya está parando y te dejas la vida en llegar y conseguir entrar antes de que el conductor -siempre me lo imagino con la risita malvada apretando el botoncito de cerrar la puerta mientras mira por el retrovisor y ve que tienes la mano en la puerta- te cierre en las narices?; y no hablemos de la respiración maratoniana, si consigues entrar, y el mareo de pato con el que intentas buscar un rinconcito para apoyarte y recolocarte toda tú y recuperar la medio dignidad que perdiste en la carrera. Pues a todas estas estaba cuando meto la mano en el bolso para guardar el móvil después de ticar el bono y me pinché con algo. Busqué qué había sido y encontré un llavero que en su momento fue monísimo y que compré creyen...
En mi bolso puede haber de todo...